La Inteligencia Artificial puede acelerar el análisis de documentos, la búsqueda de información y la automatización de numerosas actividades internas. Sin embargo, para las empresas que trabajan con información confidencial surge una pregunta importante: ¿dónde terminan los datos enviados al sistema de Inteligencia Artificial? Una alternativa a los servicios de Inteligencia Artificial alojados íntegramente en la nube es implementar una solución de Inteligencia Artificial privada en la propia infraestructura de la empresa. Los modelos y las aplicaciones pueden ejecutarse en un servidor dedicado, mientras que la información procesada puede permanecer dentro de la infraestructura controlada por la organización, sin necesidad de enviarla a un servicio público de Inteligencia Artificial para su procesamiento.
Este tipo de arquitectura resulta relevante para organizaciones que procesan contratos, documentos financieros, información de clientes, procedimientos internos, documentación técnica u otros datos sensibles. Un sistema privado de Inteligencia Artificial puede conectarse a las fuentes de información autorizadas de la empresa y permitir que los empleados interactúen con ellas mediante una interfaz conversacional. Por ejemplo, el usuario puede buscar información en una gran colección de documentos o solicitar su resumen y clasificación. La diferencia fundamental reside en el control de la infraestructura: la organización establece dónde se ejecuta la solución, qué datos puede utilizar y quién tiene acceso a las funcionalidades disponibles.
La Inteligencia Artificial privada no implica necesariamente un aislamiento completo del resto de la infraestructura IT. La solución puede integrarse con las aplicaciones y sistemas que ya utiliza la empresa, en función de la arquitectura y los requisitos del proyecto. Pueden desarrollarse conexiones con bases de datos, sistemas documentales, aplicaciones internas o plataformas como SharePoint. De este modo, la Inteligencia Artificial se convierte en un componente del ecosistema IT existente y no en una herramienta independiente en la que los empleados tengan que copiar manualmente la información. El acceso a los datos puede diseñarse en función de los usuarios, sus roles y las fuentes de información que estén autorizados a consultar.
La implementación local proporciona a la empresa un mayor control, pero también implica responsabilidades adicionales. El hardware debe dimensionarse en función de los modelos utilizados y del número de usuarios, mientras que la infraestructura requiere administración, actualizaciones, monitorización y medidas de seguridad. Además, no todos los modelos de Inteligencia Artificial pueden instalarse localmente ni todos los escenarios justifican disponer de una infraestructura propia. Soluciones Ofimáticas puede analizar los requisitos de la organización mediante servicios de consultoría IT y diseñar una arquitectura en la que los modelos de Inteligencia Artificial, la infraestructura y las aplicaciones de la empresa se integren de acuerdo con las necesidades reales de seguridad y rendimiento.
Para las empresas que no desean que su información interna sea procesada por servicios públicos de Inteligencia Artificial, una infraestructura propia puede representar una alternativa interesante. La organización mantiene el control sobre el servidor, los modelos utilizados, las fuentes de datos y las reglas de acceso, mientras que la solución puede adaptarse a los procesos internos mediante desarrollo de software e integraciones personalizadas. La Inteligencia Artificial privada no es automáticamente adecuada para cualquier empresa, por lo que el primer paso consiste en evaluar el volumen de datos, el número de usuarios y los casos de uso. Contáctanos para analizar si una solución de Inteligencia Artificial instalada en tu propia infraestructura es adecuada para tu organización.